
El valle del río Magdalena, principal arteria fluvial de Colombia,
fue importante zona de paso en los movimientos de población e intercambios
comerciales, reflejados en la influencia entre las culturas del sur, del
centro y del norte.
Una orfebrería de estilo abstracto, simétrico y esquemático
caracteriza el arte producido aquí desde los comienzos de la era
cristiana.
Su profunda concepción dualista del mundo se expresa en el gusto
por los contrastes y equilibrios entre los espacios vacíos y llenos
con que decoraron extraños seres míticos dotados de alas
y fauces de jaguar, o insectos fabulosos, con poderes de ave, pez y felino.
A la llegada de los españoles, la zona estaba poblada por numerosos grupos de lengua karib con una organización tribal de aldeas dispersas e independientes.